miércoles, 16 de septiembre de 2009


Tan distinto a mi costa, con tantas barreras y de todas maneras hermoso...

Tus Ojos

Cómo extraño la intensidad de la mirada de amor,
que olvida que amarme es más de lo que merezco,
que recuerda que tenernos es tan, pero tan hermoso,
que me admira más de lo que quiero,
porque esa mirada ama y quiere que la amen.

Los ojos nos entregan y también nos delatan.
Cuando esquivos, sentimos que ya no nos piensan,
Cuando fijos, porque algo tierno nos quieren decir
sin que se muevan los labios, más terrenales, menos espirituales,
que saben mentir lo que los ojos no pueden callar.

Tus ojos, vida mía, tus ojos
me guiaron a tu cuerpo, a tus labios,
me enseñaron cuándo callar, cuándo ya no insistir
y cuándo debían llorar los míos hacia mis adentros.

Tus ojos, corazón, son los más duros y tiernos que nunca amé.